¿Cómo podemos reeducar el paladar?

En el artículo de hoy quisiera hablaros sobre el funcionamiento de nuestro preciado paladar, y a su vez orientaros para fomentar su apertura a nuevos sabores y el disfrute de los alimentos más saludables.
Nuestras sensaciones hacia la comida pueden variar tanto a lo largo de la vida hasta el punto de no llegar a reconocer quienes éramos antes, nuestro paladar reinventándose a si mismo y apreciando y deleitándose ahora con lo que en un pasado parecióle soso y aburrido.
Aunque el factor psicológico tiene un peso decisivo en esta transformación, ya que dirige y orquesta de algun modo el proceso, a nivel fisiológico llegan a darse verdaderos cambios que marcan un antes y un después. Es importante mencionar que algo de tiempo tiene que pasar para empezar a notar una considerable sensibilidad ganada, no se da pues de la noche a la mañana pero si en el transcurso de unas pocas semanas para que los alimentos tengan otro sabor.
Allá vamos con algunas de las cosas más importantes que interfieren con nuestro sentido del gusto, de tal forma que conociéndolas podamos redirigir nuestros hábitos y obtener un mayor disfrute y aprecio de todos alimentos, en especial los más saludables:
La cantidad de azúcar que tomamos
Varios estudios revelan que los cambios en el consumo regular de azúcares simples influencian nuestra valoración sobre la intensidad de dulzor en la comida. Por ejemplo, alguien que come galletas y bebidas azucaradas habitualmente sentirá un alimento como la fruta mucho menos dulce de lo que realmente es. Se estima en un 40% menos de intensidad en dulzor lo que separa a dicha persona al valorar la fruta de otra que no consuma regularmente productos azucarados.
La cantidad de sal que tomamos
De forma similar a lo que ocurre con el azúcar, al bajar el consumo de sal nuestra necesidad de ésta disminuye con el tiempo, al mismo tiempo que aumenta paralelamente la sensación en intensidad de sal de los alimentos que la contienen de forma natural. Mientras que algo de sal en la dieta es necesario por muchos motivos, entre ellos un correcto balance de electrolitos para el organismo, un exceso de ella podría perjudicar nuestra salud y con respecto al tema de hoy insensibilizar nuestras pápilas gustativas.
Nuestra salud intestinal
En nuestro intestino se encuentran varios receptores que de igual forma que los de la boca, determinan el dulzor de la comida y valoran la glucosa contenida en ella. Estos receptores activan la liberación de hormonas como la insulina y regulan el apetito. De ahi la tremenda importancia de mantener un intestino sano, de cuidar bien nuestra flora. Todo esta estrechamente conectado y comunicado en nuestro interior, y las señales procedentes del intestino son claves para una sensibilidad óptima en nuestro paladar, además de una correcta digestión y asimilación de nutrientes.
Obesidad
Algunos estudios demuestran que los niños obesos desarrollan una insensibilidad al gusto. De ahi concluimos que a mayor peso menos disfrutaremos de la comida, con mayor difucultad reconoceremos su variedad e intensidad de sabores. Mantener un peso adecuado es muy importante!
El entorno y la atención que ponemos al comer
 Necesitamos estar bien presentes y procurar que nuestra mente ponga toda su atención en el acto de comer para disfrutar y distinguir la infinidad de sabores y matices que contiene la comida. Esa gran capacidad que tenemos para vivir plenamente la experiencia requiere de un estado de conciencia y calma claves para lograrlo. Pácticas como el mindfulness pueden ayudarnos a conseguir tal serenidad y apertura de nuestros sentidos.
Espero que os haya interesado el artículo de hoy, y que sea cada vez mayor el placer que nos dan los alimentos mas sanos, pues además de nutrientes contienen un secreto sabor que vale la pena disfrutar al máximo!

Related Posts

Leave a comment

WordPress Video Lightbox Plugin