El sabor amargo, ¿por qué es importante?

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Son varios los sabores que nos ofrecen los alimentos, cada uno de ellos variando en nuestra boca al ser combinados entre sí. De sabores y combinaciones podríamos de hecho hablar largo rato, como de una paleta de colores básicos que al verse mezclados unos con otros crean infinitos colores y matices, pues lo mismo sucede con el gusto paliativo!

Sin embargo en el artículo de hoy, más que de gusto y placer por los sabores quisiera hablaros de sus propiedades terapéuticas, en especial de uno de ellos, el sabor amargo.

Hoy quisiera informaros y resaltaros la relación que establece este sabor con nuestro cuerpo, de que forma afecta al organismo y de cómo y cuánto debemos hacerlo partícipe en nuestros platos. Del sabor amargo me referiré en cuestión a sus principios activos, de los que es interesante apreciar y saber lo siguiente:

Los principios amargos estimulan el apetito al actuar sobre el hipotálamo y aumentar los movimientos y secreciones estomacales. Son pues indicados para aquellas personas desnutridas o faltas de hambre.

Los alimentos con este sabor estimulan nuestra capacidad digestiva al potenciar la producción de gastrina, una hormona que facilita la digestión y la absorción de todos los nutrientes.

Entre los principales efectos de esta hormona se encuentran una mayor producción de bilis, y un incremento de los jugos pancreáticos y estomacales. Es así como los principios amargos activan la digestión y ponen en marcha los movimientos peristálticos del intestino.

Los alimentos amargos son en definitiva una gran ayuda para aquellas personas que padecen de digestiones difíciles y pesadas, de hipoclorhidria o de insuficiencia del hígado.

-Con respecto al hígado, los principios amargos tienen un poder desintoxicante. La rúcula y el diente de león son ejemplos muy potentes a este nivel. En general los principios amargos son aconsejados para el buen funcionamiento de este órgano, ya que estimulan la producción de bilis como vimos en el punto anterior, la cual es determinante para digerir y metabolizar las grasas en el intestino, facilitando así también la absorción de vitaminas liposolubles. Por otro lado, la bilis ayuda a eliminar microorganismos no deseados que contienen algunos alimentos, previniendo cualquier infección o intoxicación en este sentido, el amargo es por tanto protector de nuestra salud.

-Al facilitarnos la digestión se puede decir que conseguimos unos niveles de azúcar en sangre mucho mas estables, con lo que los principios amargos ayudan en la prevención de la diabetes.

Son buena herramienta para mantener un peso saludable. Un buen metabolismo de los alimentos contribuye a su buen aprovechamiento y a una eliminación fácil y ágil, con lo que el cuerpo retiene menos grasa de este modo.  Se ha comprobado incluso que el sabor amargo tiene un poder saciante por encima de los otros sabores, razón por la que ese primer plato entrante que lo contenga (unas endibias o una ensalada de hojas variadas por ejemplo) nos ayudará a no empacharnos del segundo plato.

-El sabor amargo canaliza la energía en dirección descendente y es, casi siempre, de naturaleza fría. Se emplea para rebajar el exceso de calor y energía en los órganos. Actúa preferentemente sobre la zona cardíaca, y tiende a bajar la presión de la sangre.

El amargo es antipirético, baja la fiebre, seca los fluidos y drena la humedad.

Las hierbas y otros productos amargos son de mucha ayuda a la hora de combatir cándidas y parásitos, erupciones en la piel, tumores y otro tipo de acumulaciones húmedas. Tomado en pequeñas dosis envía energía a los riñones y ayuda a descongestionar los pulmones de mucosidades.

-En general, las verduras amargas poseen una gran cantidad de nutrientes, entre las cuales vitamina A, C y K y minerales como el calcio, el potasio y el magnesio. Además, son ricas en ácido fólico, fibra, y baja en grasas y sodio. Los principios amargos tonifican y vigorizan el organismo y también nuestro estado mental.

-Por último, os menciono algunos de los alimentos con principios amargos para que podáis incluirlos en vuestros platos:  la rúcula, el diente de león, el eneldo, el azafrán, el melón amargo, la cúrcuma, la col rizada, el apio, el pomelo, el cacao, algunas setas, las aceitunas, las endibias, la achicoria, las acelgas, las alcachofas, los calabacines, y el cafe y la cerveza entre las bebidas.

A quienes más beneficia el sabor amargo es a las personas con sobrepeso, letárgicas, húmedas o que sufren de exceso de calor. Asimismo, desde un punto de vista emocional, el sabor amargo calma a las personas agresivas y estimula a las conformistas a plantearse nuevos retos. En concreto, las personas anémicas deben tomarlo con especial moderación. En cualquier caso, nunca es bueno tomar muchos alimentos con este sabor, sus principios son muy potentes con lo que una pequeña cantidad diaria es mas que suficiente. Consumirlo en exceso crearía desajustes y desequilibrio a nivel interno.

Espero que os haya gustado y servido este artículo, de sabores y beneficios para salud continuaremos hablando en adelante!

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